Instaló rápidamente su telescopio en la terraza de su casa, en Bath, en el Sur de Inglaterra, y empezó a peinar la zona que había elegido para quella noche.
Un cuarto de hora después, se detuvo bruscamente; en medio de los puntos- estrella brillaba, débilmente, una pequeñísima mancha. Se frotó los ojos, cambió de ocular, pasó del aumento 227 al 460, y luego al 932: el tamaño del objeto aumentaba en proporción, mientras que las estrellas vecinas mantenían su aspecto concreto (ya que estaban demasiado lejos). No estaba soñando.
Esa misma noche, en su diario, escribió que había descubierto algo que bien podía ser un cometa. Comunico la noticia a Nevil Maskelyne, astrónomo real del observatorio de Greenwitch, que observó el astro a su vez.
¿Cometa... o planeta? Maskelyne advirtió que, para ser un cometa, el astro tenía un aspecto extraño. C arecía de cola y viajaba en el plano de la eclíptica... como un planeta. Si era un cometa, el descubrimiento era caso banal -por término medio, a simple vista se observa un cometa cada diez años. pero, en cambio, si era un planeta, e trataba de una revolución. Hacía un siglo y medio que se escrutaba el cielo con ayuda del telescopio y nunca se habia descubierto nada parecido. La noticia no tardó en difundirse por los observatorios. Pero el astron tenia una luminosidad tan débil que escapaba a la mayoría de los instrumentos de aquel tiempo. Además, Herschel no era más que un aficionado. Por último, tras veinte meses de trabajo, el astrónomo alemás Bode logró localizar catorce veces la pequeña mancha en el cielo, ya que bo cabua la menor duda, el objeto se movia alrededor del Sol a lo largo de una trayectoria circular, en el mismo plano que la Tierra. Se trataba de un planeta, y su velocidad orbital indicaba que distaba del Sol el doble de Saturno.
Herschel fué recompensado por el rey Jorge III, condeció al descubridor una pensión anual. Faltaba bautizar el nuevo astro; Bode sugirió el nombre de Urano, padre motológico de Saturno otros propusieron dar el nombre del autor del descubridor. Herschel, por su parte propusoel nombre de Geogium sidus en honor a su rey, ya que apartir de entonces estaba bajo la protección de este excelente monarca y todo lo que posee lo debe a su ilimitada bondad ".El tiempo acabaría consagrando la propuesta de Bode. Fué así, en 1781, como el sistema solar duplicó su diámetro. Ya no se podía observar Saturno diciéndose: El guardián vigila. La frontera estaba, a partir de entonces más allá del límite que se podía explorar a simpre vista.
¿Qué perturba Urano? El cálculo de la trayectoria exácta del nuevo planeta revelaba un comportamiento anómalo de la misma. El astro se apartaba del camino que lógicamente debía seguir. Ell Astronomo Parisino Alexis Bouvard publicó en 1821 unas tablas en las que preveía su lugar en el cielo para los años venideros. Pero, sin embargo, perdió el tiempo. Al cabo de cuatro años ya se demostro que las tablas carecían de valor.
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