PORTAL DE ASTRONOMIA PARA AFICIONADOS
You are here >
¿Posibles sistemas solares en Orión?
Noticias - Formación estelar
Lunes, 11 de Diciembre de 2006 12:39

Un grupo de astrónomos ha realizado un intenso escrutinio de las vastas cortinas de nubes en la nebulosa de Orión, la industriosa factoría productora de estrellas observable a simple vista hacia la espada del cazador de la constelación que lleva el mismo nombre. Orión conserva aún innumerables secretos.

 

 El Telescopio Espacial Spitzer de la NASA sondeó las profundidades de las polvorientas nubes que ocupan la nebulosa y sus regiones circundantes. La sorprendente imagen en falso color muestra remolinos rosados de polvo moteados de estrellas, algunas de ellas orbitadas por discos de material potencialmente creador de planetas.

Imagen: nebulosa de Orión en infrarrojo a través del Telescopio Espacial Spitzer. La nebulosa en sí, visible a ojo desnudo como una estrella borrosa, se localiza en la mitad inferior de la imagen rodeada por un anillo de polvo. Se formó en una nube fría de gas y polvo y contiene unas 1000 estrellas jóvenes que iluminan la nube creando una bonita luminosidad observada aquí en infrarrojo. La luz con longitud de onda de 8 y 5.8 micras (representada en rojo y naranja) proviene principalmente del polvo irradiado por la luz estelar. La luz de 4.5 micras (en verde) muestra gas caliente y polvo; la luz de 3.6

 micras (azul) es luz estelar. El campo de visión abarca 0.77 x 1.44 grados

Spitzer, con su potente visión infrarroja, fue capaz de desenmascarar cerca de 2.300 de tales discos formadores de planetas en el complejo de la nube de Orión, una colección de turbulentas nubes de formación estelar que incluye la bien conocida Nebulosa de Orión.

Los discos de polvo y gas que giran en torno a jóvenes soles son demasiado pequeños y distantes para mostrarse a los telescopios ópticos; sin embargo, los detectores de infrarrojo del Spitzer captan con facilidad el brillo infrarrojo de su cálido gas. Cada disco posee capacidad de generar planetas y su propio "sistema solar".

Thomas Megeath, de la Universidad de Toledo, Ohio, investigador principal del proyecto, afirma que se trata del censo más completo de estrellas jóvenes con discos realizado en el complejo de Orión: «Básicamente tenemos un censo de sistemas solares en potencia y queremos averiguar cuántos nacen en ciudades, cuántos en pequeñas villas y cuántos en campo abierto a las afueras». 

Imagen: en el centro de la nebulosa (panel inferior) habitan cuatro estrellas masivas en extremo, 100 000 veces más luminosas que nuestro Sol, denominadas "El Trapecio" (mancha amarillenta en el área inferior izquierda de los filamentos verdes). Su radiación y viento estelar excava una cavidad amurallada por un gran anillo de polvo. Tras el Trapecio se está formando una segunda generación de estrellas masivas embebida profundamente en la nube (manchas verdes). El panel superior muestra redes de material frío como vetas oscuras contra la nebulosidad rosada que albergan estrellas embrionarias. Algunas iluminan la nube creando pequeños filamentos. Jets de gas que exhalan las estrellas colisionan contra la nube generando burbujas en forma de herradura (verde).

Un vistazo a la demografía de Orión revela que los posibles sistemas solares pueblan gran variedad de ambientes. Un 60% de "ciudades", o cúmulos que contienen centenares de estrellas recientemente formadas. Un 15% reside en pequeñas comunidades externas, y un extraordinario 25% prefiere ir por libre viviendo en aislamiento.

 

Previamente a las observaciones del Spitzer los científicos pensaban que el 90% de las estrellas jóvenes, con o sin disco, moraban en grandes ciudades como las que existen en Orión.

 

La imagen de Orión también demuestra que muchas estrellas parecen nacer aisladas o en grupos de pocas estrellas. Así estos datos podrían ayudar a desvelar cómo era el ambiente en el que nació nuestro Sol. Los astrónomos desconocen si nuestra estrella de mediana edad creció en un equivalente estelar a las grandes ciudades o en campo abierto, aunque se muestran favorables al primer escenario. Las estrellas recién nacidas como las de Orión con el tiempo tienden a vagar a la deriva por lo que no es fácil rastrear el origen de las estrellas adultas.

 

 

Imagen: comparación entre paisajes infrarrojo y visible (Telescopio Espacial Spitzer y Observatorio Astronómico Óptico Nacional, en Tucson, Arizona, EEUU) de la famosa Nebulosa de Orión y su nube circundante. Además de Orión o M42 aparecen en ambas imágenes la pequeña nebulosa M43 (área superior izquierda) y la nebulosa de tamaño medio NGC 1977 (arriba). Cada una de ellas dibujada por un anillo de polvo que destaca notablemente en infrarrojo. La imagen visible muestra el gas calentado por la radiación ultravioleta de las estrellas masivas. La luz infrarroja atraviesa los espesos jirones de polvo desvelando brillantes nubecillas y numerosas estrellas en pleno desarrollo que lanzan enormes chorros de gas (verde). La luz visible no es capaz de sortear las barreras de polvo.

 

Un 60-70% de las estrellas de Orión son portadoras de disco. Resulta una cuestión interesante desvelar por qué este número no es el 100%, comprender el motivo por el que tantas estrellas carecen de él.

 

Spitzer también encontró 200 embriones estelares demasiado jóvenes para haber desarrollado discos, la mayoría nunca vistos con anterioridad.

 

El complejo de la nube de Orión se extiende a través de 240 años-luz de espacio y dista 1450 años-luz de la Tierra. El amplio campo de visión del Spitzer permite explorar la mayor parte del complejo, un área de cielo equivalente a 28 Lunas llenas. La imagen que acompaña este texto muestra una porción de 4 Lunas llenas e incluye la propia Nebulosa de Orión.

Página de referencia aquí


Noticias relacionadas:
Noticias relacionadas más recientes:

 

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Conectarse

¿Olvidó su contraseña? ¿Olvido su nombre de usuario? Regístrese aquí

Donaciones

Ayúdenos a mejorar. Introduzca la cantidad que desee donar: