| La directora del observatorio del Colegio Da Vinci, la mujer que se enamoró del cielo. |
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| Martes, 16 de Febrero de 2010 17:37 | |||
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H ace 11 años, cuando María Carolina Brühl Rojas ingresó a la Asociación de Astrónomos Autodidactas de Colombia (Asasac), era la única mujer. Hoy, ese panorama no ha cambiado. Tiene 40 compañeros de sexo masculino que la respetan como astrónoma en el universo machista de la astronomía nacional, un panorama similar al mundial. Pero todos esos hombres se alegraron de que la nombraran directora del Observatorio Astronómico del Colegio Italiano Leonardo Da Vinci, uno de los más bonitos y completos de la ciudad, con dos telescopios que son utilizados para darles clases a los estudiantes y también para que quienes quieran ir a mirar el cielo lo hagan, los jueves por la noche, el día del público.
Esta amante del cielo dice que mirarlo no sólo es uno de los grandes placeres de la vida, "también es gratis. No nos cuesta y podemos aprender tanto... Allá está la vida". Ingeniera civil sólo porque la carrera no existía en Colombia cuando terminó el colegio (hace un año se abrió la facultad en la Universidad de Antioquia, un pregrado de cuatro años), dejó tirados los puentes y las vías terrenales para mirar hacia arriba. Una afición que tuvo desde niña, cuando veía los programas de televisión de Carl Sagan "y me daba cuenta de que, en el universo organizado, éramos -y somos- un punto muy pequeño, pero hermoso". Su mamá empezó a comprarle libros de astronomía y a estar pendiente de todos los eclipses para que su hija no se los perdiera. Se fue volviendo una experta. Con unos binoculares miraba el cielo, sin falta, todas las noches. Hace 10 años se compró su primer telescopio. Y aun después de tanto tiempo de verla, sigue pensando que la Luna y sus cráteres son espectaculares, que Júpiter y sus lunas parecen una pintura, que mirar Saturno y Marte es un placer, y que apreciar las estrellas, nebulosas y galaxias lejanas es una bendición. "Sé que estoy mirando el pasado. El Sol que observo era el de hace ocho minutos y es posible que muchas de las estrellas ya no existan", cuenta. En el observatorio del Da Vinci su misión es consolidar el Club de Astronomía del plantel, divulgar y fomentar la astronomía con los profesores y la planta administrativa, así como con los padres. También, conectar el observatorio con otros del mundo, para hacer investigaciones. Brühl está convencida de que formar a los niños en temas científicos los hace personas diferentes. "Cuando se les muestra el cielo podemos estarlos rescatando de caminos equivocados y eso sucede en cualquier estrato, pues he trabajado con menores de bajos recursos y sus emociones son las mismas. Yo creo que la astronomía puede hacer mejor una sociedad como la nuestra", dice. Su sueño, además de seguir observando el cielo, es conocer las instalaciones del telescopio de Arecibo (Puerto Rico), donde se busca vida inteligente en el gran universo que hay más allá de la Tierra. Y ella, la astrónoma bonita, cree que sí la hay. Igual, está segura de que cuando ya no exista, se irá a "vivir" al cielo. "Estamos hechos de muchos de los materiales de las estrellas. A lo mejor en eso nos convertimos". Bogotá, ciudad de la astronomíaCon unos 20 observatorios con cúpula en colegios, universidades y sitios privados, Bogotá es una de las ciudades del país con mayor afición por la astronomía. Colombia no se queda atrás. Según Germán Puerta, astrónomo, hay unos 50. Los astrónomos del país tendrán una cita desde hoy en Bogotá, en el Centro de Convenciones de Cafam de la Floresta, en el X Encuentro Nacional de Astronomía. Como invitados internacionales están Ian McLennan, canadiense y experto en planetarios, y Antonio Bernal, colombiano que vive en España. referencias: Eltiempo.com
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