| GRB excepcional observable a simple vista |
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| Sábado, 19 de Abril de 2008 02:04 | |||
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Los astrónomos acostumbran a observar objetos francamente asombrosos a través de los telescopios. Sin embargo, nadie esperaba la increíble explosión de rayos gamma detectada por el satélite de la NASA Swift la madrugada del 19 de Marzo a las 2:12 a.m. EDT (horario equivalente al UTC, Tiempo Coordinado Universal, menos 4 horas). Procedente del espacio profundo, la potencia del estallido fue tal que su brillo óptico pudo ser observado a simple vista durante un breve lapso de tiempo. Todo ello aderezado con la increíble certeza de que la explosión tuvo lugar a mitad de camino del Universo visible.
Nunca antes ningún objeto conocido ni explosión alguna tan lejana había impresionado directamente el ojo humano sin mediar instrumento óptico. A mitad de camino del Universo visible significa que la luz del evento tardó 7500 millones de años en alcanzar la Tierra, tanto tiempo que la Tierra ni siquiera existía cuando partió.
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Imagen: brillo remanente extremadamente luminoso del GRB 080319B fotografiado por el Telescopio de rayos X y el Telescopio Optico/Ultravioleta del Swift (izda. y dcha. repectivamente).
Imagen: brillo óptico del GRB 080319B en el centro de la imagen. Imagen obtenida por el equipo polaco de observación "Pi en el cielo" dedicado a la búsqueda de brillos remanentes y otras fuentes de vida breve.
En una noche sin Luna y desde un lugar alejado de la ciudad y libre de contaminación lumínica, el obeto más lejano que podemos observar a ojo desnudo es la galaxia espiral M33. Esta galaxia se encuentra localizada a una enorme distancia, según los estándares de la Tierra, pero se encuentra ciertamente muy próxima si tomamos en cuenta la escala cósmica de distancias, miles de veces más cercana que la explosión del 19 de Marzo. La luz que emite M33 sólo emplea 2.9 millones de años en su recorrido hacia la Tierra.
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Imagen: curva de brillo del GRB 080319B. Representa la evolución de la magnitud del brillo óptico en función del tiempo transcurrido desde la explosión. El brillo alcanzó una magnitud máxima de 5.8, perfectamente visible a simple vista. Gráfico extraído de la web de Pi en el cielo.
Los astrónomos comienzan a realizar los análisis científicos de la explosión, aunque todavía desconocen la causa de tan inusitada potencia, ni porqué el brillo óptico remanente superó con creces el de otros GRBs. Quizá la propia explosión fué más energética que otras, o tal vez la energía se concentró en unos jets muy estrechos que apuntaban directamente hacia la Tierra. El Swift detecta habitualmente dos explosiones de rayos gamma cada semana. Pero aquel día fue muy especial: el satélite detectó nada menos que cuatro, un auténtico record para un sólo día. Arthur C. Clarke nos dejó ese mismo día. Toda una coincidencia.
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